dissabte, 3 de març de 2012

El modelo caduco del uso de Moodle para el aprendizaje

El modelo caduco del uso de Moodle para el aprendizaje:



A pesar que el título esté restringido a Moodle (por ser el LMS de mayor distribución y uso por parte de los docentes de nuestro país), podríamos haberlo sustituido tranquilamente por Chamillo, Sakai, Claroline o cualquier otro de las decenas de sistemas de gestión del aprendizaje (LMS) que se encuentran a nuestra disposición.

Unos llegan y algunos nos vamos (dejando mucho aprendido y habiendo cometido muchos errores -y algunos aciertos- en su uso). Eso no obsta para no tener en cuenta la gran potencialidad que presentan este tipo de LMS y la gran facilidad de uso para los profanos en mecanismos para la estructuración y distribución de contenidos educativos. Muchos cursos habilitados, muchas Administraciones compartiendo esos cursos encapsulados. En definitiva, muchos docentes que han encontrado el maná en una aplicación que les permite gestionar sus contenidos.

No me gustaría alarmar con la caducidad del modelo de uso de dichos LMS y, es por ello, que he de reconocer que disponen de unas grandes potencialidades, entre las que encontraríamos:

  • Su simplicidad, consistencia y estructuración

  • La integración dentro de sistemas educativos complejos y la facilidad del acceso a los mismos

  • La privacidad y la seguridad

  • Se trata de una herramienta única a gestionar (a diferencia de disponer de múltiples herramientas para incorporarlas en el aprendizaje) con todas las ventajas que ello supone

  • Permite que se integren diferentes módulos (de preguntas tipo test, foros, wikis, etc.)

  • Soporta estructuras complejas de distribución de contenidos (semanales, quincenales, por módulos, por temas, como pseudored social, …), etc.

Por tanto, grandes beneficios de su uso para obtener un sistema de aprendizaje, transmisor y de distribución masiva. Entonces, ¿dónde se halla el problema?

El problema fundamental viene del propio alumno. Alumnos con capacidades diferentes que se uniformizan usando, si se me permite el símil por considerarlo adecuado, algo que no se diferencia mucho de un libro de texto tradicional. Un sistema estructurado, de tal forma que el docente es quien gestiona sus propias aulas virtuales y, donde los alumnos disponen de una lista de material organizado de una determinada manera. En definitiva, poco menos que un libro de texto con un maravilloso CD (actualmente ya se están empezando a sustituir por DVDs) pegado en su contraportada.

Por tanto, otro sistema rígido de aprendizaje. Se intenta uniformizar un aprendizaje con las mismas herramientas analógicas que existían antaño. Algunos dirán, “es que podemos personalizar los temas y hacerlo más atractivo visualmente”. Siguen sin darse cuenta de que lo importante no es el contenido ni el continente (aunque alguno sea más apetecible). Lo importante es la “adaptabilidad”. Un sistema rígido no puede adaptarse. Un sistema rígido va a seguir siendo rígido aunque le añadamos los mayores efectos 2.0 que conozcamos.

Algo falla cuando la alternativa al libro de texto son los pdf, cuando la alternativa a las clases magistrales son PowerPoints (o maravillosos Impress, para aquellos amantes del software libre) llenos de letras y fechas a recordar o, el encapsulamiento de los mismos, de gestión por parte del docente que, no permiten ser adaptables ni escalables a lo largo del desarrollo de la materia.

No digo que no me parezca útil utilizar un entorno como Moodle, pero ello no obsta a que tengamos que complementarlo con otros sistemas que permitan aprendizajes más individualizados. Es un buen elemento de apoyo, pero no es el elemento exclusivo sobre el cual tenemos que basar nuestras clases.

Necesitamos un sistema que nos permita adaptarlo en cada momento, y con mucha facilidad al desarrollo de las clases. No hacen falta quizás tantos elementos tecnológicos y, quizás un sistema mucho más interactivo (que puede incluir o no elementos multimedia -útiles, pero a veces usados como el fin y no como el medio-) y manipulable por el propio docente.

En definitiva, usar Moodle o cualquier otro elemento de aprendizaje de forma masiva en las aulas de nuestro país, despersonalizando la función del docente sigue teniendo graves errores metodológicos detrás. El primero es la innecesaria existencia del propio docente (si los alumnos saben leer y manejarse en el entorno, ¿qué sentido tiene que la Administración contrate docentes?) y, en segundo lugar y mucho más importante, “los conocimientos encapsulados (en cualquier tipo de cápsula o píldora) sin una buena posología de los mismos, no tiene ningún tipo de sentido”. Perder el tiempo usando lo que no se debe para no conseguir lo que se pretende es un grave error. Es decir, que tal como comento en el título, usar los LMS como métodos exclusivos de aprendizaje es un modelo totalmente caduco e ineficaz.

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